Sábado, 14 de febrero de 2026
Vive la Cuaresma en comunidad parroquial
Comenzará el próximo día 18 de febrero, con la celebración del Miércoles de Ceniza
Sábado, 14 de febrero de 2026
Vive la Cuaresma en comunidad parroquial
Comenzará el próximo día 18 de febrero, con la celebración del Miércoles de Ceniza
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La Iglesia universal se dispone a iniciar el tiempo de Cuaresma, un periodo privilegiado del año litúrgico en el que el Pueblo de Dios es llamado, con especial intensidad, a la conversión del corazón, a la renovación de la vida cristiana y a la preparación interior para celebrar dignamente el Misterio Pascual: la Pasión, Muerte y Resurrección del Señor. La Cuaresma no es un simple ejercicio de austeridad ni una costumbre cultural, sino un camino teológico y espiritual profundamente enraizado en la Sagrada Escritura y en la vida de la Iglesia desde los primeros siglos. «Convertíos y creed en el Evangelio» (Mc. 1,15) es la consigna que la liturgia pone en nuestros labios, recordándonos que la conversión cristiana es siempre respuesta a la gracia, vuelta a Dios, reconciliación y retorno a la verdad del amor, que es Cristo mismo.
En este horizonte, la moral cristiana adquiere durante la Cuaresma una luz particular: no se trata de “cumplir” unas prácticas externas, sino de permitir que el Evangelio transforme nuestras obras, nuestras prioridades y nuestra manera de vivir. El Señor, en el Sermón de la Montaña, nos muestra el corazón de este tiempo: «Cuando des limosna… cuando ores… cuando ayunes…» (Mt 6,1-18). Oración, ayuno y limosna —o caridad— no son tres actividades aisladas, sino tres expresiones de un único movimiento interior: la fe que se purifica, la esperanza que se fortalece y la caridad que se concreta. El Magisterio de la Iglesia ha insistido reiteradamente en ello: la Cuaresma es un tiempo para dejar que la gracia sane lo que está herido, enderece lo torcido y reavive lo que se ha enfriado, de modo que la Pascua no sea solo una fiesta celebrada, sino una vida renovada.
En comunión con esta llamada de la Iglesia, nuestra comunidad parroquial de San Francisco de Borja de Valencia, se prepara para vivir la Cuaresma como un verdadero itinerario compartido, donde la fe se fortalece en la liturgia, la fraternidad se alimenta en la vida comunitaria y el corazón se abre a la misericordia. El próximo miércoles 18 de febrero, celebraremos el Miércoles de Ceniza con la Santa Misa a las 19:00h, en la que tendrá lugar la imposición de la ceniza, signo penitencial que nos recuerda nuestra condición de criaturas y nuestra necesidad de Dios: «Recuerda que eres polvo y en polvo te convertirás» (Gn. 3, 19). Este gesto, lejos de ser un mero símbolo externo, es una proclamación silenciosa: somos llamados a vivir de la gracia, a abandonar el pecado y a caminar hacia la Pascua con un corazón nuevo.
Asimismo, uno de los signos más elocuentes de este tiempo será el rezo comunitario del Vía Crucis, que tendrá lugar cada viernes de Cuaresma a las 18:15h, y que será dirigido, de forma rotatoria, por los distintos grupos de nuestra pastoral parroquial. Contemplar la Cruz no es recrearse en el dolor, sino entrar en la escuela del amor llevado hasta el extremo, donde Cristo revela el rostro del Padre y la dignidad del hombre redimido. En palabras del apóstol: «Me amó y se entregó por mí» (Gal 2, 20). La piedad popular, cuando se vive en comunión con la liturgia y con el espíritu de la Iglesia, se convierte en un camino profundamente evangelizador: nos enseña a rezar con el corazón y con la memoria creyente del pueblo, uniendo nuestra vida concreta a los pasos del Señor hacia el Calvario.
El Santo Padre ha recordado en numerosas ocasiones que la Cuaresma es un tiempo de “regreso” a lo esencial: volver a Dios, volver a los hermanos y volver a la verdad de uno mismo. En este sentido, la Iglesia nos invita a intensificar la escucha de la Palabra, la vida sacramental —de modo particular el sacramento de la Reconciliación— y las obras de misericordia, porque la conversión auténtica no es intimista ni individualista: siempre desemboca en la caridad. «Rasgad vuestro corazón y no vuestros vestidos» (Jl 2, 13) proclama el profeta, subrayando que la penitencia cristiana no se mide por la apariencia, sino por la sinceridad. Por eso, la Cuaresma es también un tiempo de discernimiento moral: revisar nuestros hábitos, reconciliarnos con quienes hemos herido, renunciar a aquello que nos esclaviza y aprender a vivir con sobriedad evangélica, para que Cristo sea realmente el centro.
Finalmente, animamos a todos los fieles a vivir esta Cuaresma en comunidad, porque nadie camina solo en la Iglesia: peregrinamos juntos, sostenidos por la oración, la liturgia y el testimonio mutuo. En nuestra parroquia, cada celebración y cada encuentro cuaresmal serán una oportunidad para fortalecer nuestra fe, reavivar la esperanza y crecer en la caridad, con la mirada puesta en la Pascua. Que este tiempo santo nos encuentre disponibles, humildes y perseverantes. Os invitamos a participar con fervor en el Miércoles de Ceniza el 18 de febrero a las 19:00h, y en el Vía Crucis cada viernes de Cuaresma a las 18:15h, para caminar juntos hacia la victoria de Cristo, que hace nuevas todas las cosas.